sábado, 4 de octubre de 2008

UN POCO DE AMOR FRANCES

Era una noche, como suelen suceder estas cosas, me encontraba en un boliche, estaba con amigos. En una recorrida puedo ver un grupo de conocidos, me acerco a saludarlos ahí estaba el, un francés que conozco hace tiempo, le pregunto por su novia que vive a mas de 300 km, una ridiculez a mi gusto, me contesta con un “todo bien” y seguimos bailando. Al retirarnos ofrece llevarme por supuesto acepto, éramos tres en su camioneta, era invierno hacia mucho frío, llevamos a nuestro a amigo y me invita a tomar un café. Vive en la montaña un lugar hermoso, estábamos en camino y yo solo pensaba.
El es un hombre que conozco o al menos eso creía, me llamo siempre alguna atención, al parecer es una persona tranquila, pero siempre hubo algo que me hizo que me acercara a el, de mediana edad, cocinero francés, a los ojos de casi la mayoría un ser extraordinario.
Sentados en la barra de su restaurante tomábamos el café, saca un pequeño frasco y me pide que lo huela, es pimienta de jamaica me cuenta, y yo accedo a su pedido, cada vez mas cerca y con bastante alcohol encima comenzamos a jugar. El acercamiento era cada vez mas eminente pero parecía que ninguno de los dos se animaba, tal vez nunca habíamos imaginado encontrarnos en esa situación, yo venia de una etapa de reencuentro, con ayuda de mi terapia y a meses de la separación del papa de mi hijo, me encontraba bien puedo decir, él en cambio estaba mas comprometido pero parecía que mucho no le importaba. Frente a frente nuestras caras se encontraron y sentí su piel, la respiración se agitaba y sus manos se movían, un beso dulce nos dimos, afuera nevaba. Subimos a su habitación y comenzamos a sacarnos la ropa, me tiro a su cama y me dijo: te voy hacer el amor, te quiero cuidar. Y comenzó una noche de sexo sorprendente, nuestros cuerpos se entendían de manera única y el no dejaba de tomar…
Nos quedamos dormidos, pero mi ojos se abrieron temprano el lugar no me partencia y menos el hombre que tenia al lado, decido irme y dejarlo, no quería despertarlo, quizás no quería verlo, saco la llave del bolsillo de su pantalón pido un taxi y me voy a mi casa. Llego entre contenta y confundida, seguramente tendría noticias de el cualquiera de los días que venían, teníamos gente en común y nos manejábamos en ámbitos no muy diferentes. De igual manera sentí que seria una cortesía de mi parte llamarlo para decirle lo bien que lo había pasado, entonces decido llamarlo a su restauran y es él quien me atiende, entre sorprendido y vergonzoso me dice que la paso muy bien y me pide el teléfono yo se lo doy, y es ahí donde comienza el invierno mas caliente, alocado y creativo de mi vida.

BODY PAINTING

Suena el teléfono, un mensaje a las dos de la madruga, hacia mas de tres horas que dormida, me pongo los anteojos y leo algo mal escrito y sin mucho sentido, me doy cuenta que es mi amigo europeo, seguramente hacia poco había despachado la ultima mesa y entre plato y plato se habría tomado alguna copa. Los mensajes de ida y vuelta se multiplicaron y en menos de una hora ya toca a mi puerta, me saluda con un beso, con una mano me rosa mi cara y con la otra sostiene una botella de champagne, enseguida la abrimos y pongo el cd que tanto le gusta “café Paris”, y comenzamos a bailar abrazados.
Ya eran varios los encuentros de aquella noche de pimienta, y parecía que habíamos nacidos para estar desnudos, teníamos un sexo libre y sin prejuicios, nuestras lenguas, bocas y cuerpos se entendían mas que nuestras palabras, pero nuestros ojos de vez en cuando se cruzaban y la pasión descontrolada que nos unía de vez en cuando tenia tintes de cariño. Un cariño peligroso, vivíamos en secreto.
Yo pintaba hacia poco, y en la mesa de mi casa los acrílicos desordenados y los pinceles manchados eran parte de nuestro acto, no teníamos límites, éramos dos cuerpos desnudos agitados con ganas de que no se termine la noche. Mientras tomaba lo último de la botella decido pintarlo, y así comenzamos la mejor de nuestras obras, terminamos todos manchados, excitados no nos importaba nada,
El día comenzaba significaba que había que despegarse, porque estábamos pegados tirados en el piso, llenos de colores y transpirados, nos bañamos nos limpiamos. El se va por su lado yo a mi trabajo, me pongo la camisa y me perfumo, ato mi pelo, maquillo mi cara, mi piel un poco irritada y sigo a delante un día largo por delante con una noche aun más por detrás.
Horas mas tardes volvimos a cruzarnos ahora con más gente, en nuestros mundos verdaderos, nos saludamos indiferentemente, hacimos algún que otro comentario, yo aun sentía su aliento y el mi sexo, nadie se dio cuenta, nadie lo había notado que fuimos dos creadores explorando, mientras pintábamos nuestros cuerpos.