Sábado a la noche estoy sin mi hijo el mejor plan que tengo es que suene el teléfono sea mi amigo mi gran amigo y pregunte ¿y hoy que hacemos? Me arreglo divina como hace poco lo aprendí levanto mi pelo y marco bien mis ojos, se que son lindos y tal vez hoy tendré que usarlos. Estoy descarrilada como digo yo, quise hacer las cosas bien las cosas normales que hace cualquiera, esas cosas…enamorarte vivir en pareja, soñar con una familia pero no me salio. En síntesis estoy esperando el momento de decirle al pelotudo que esta conmigo que ya no lo quiero ver, ni escucha nombrar, pero el pelotudo no esta o si pero muy lejos y hasta que no vuelva no me va a dar el placer de decirle en la cara que fue el cuerpo con pene mas cobarde que se me cruzo en la vida (por ahora), pero esa es otra historia que ya la leerán por ahí.
Salimos a tomar algo con el, con mi amigo, mi amigo del alma una de las personas que mas quiero en esta vida, el que me cuida me mira me acompaña, resiste mi humor pero sobre todo le gusta estar conmigo a través de los años y de los cambios, la persona que elijo todos los días, con la cual dormí, llore, pelee y me sigue amando, solo el solo mi amigo puede hacerlo. Puede mirarme puede halagarme, puede tocarme acompañarme, besarme sin pedirme nada a cambio solo mi amistad, la mas maravillosa de las cosas que esta vida nos ofrece, y en eso tuve suerte mas que cualquiera y estoy agradecida y espero por lo que mas quiero que nunca deje de estar a mi lado, y que seamos por siempre amigos.
Nos sentamos en la barra y pedimos dos cervezas, a el le gusta estar conmigo las cosas vienen mas rápido y casi siempre nos hacen descuentos, eso pasa porque sos linda me dice siempre, y yo no se si es eso o el que me quiere tanto. Me levanto y voy al baño técnica que uso, primero para evacuar lo que parece ser las primeras cervezas de la noche y segundo par observar (cosa ensayada de años) que clase de hombres hay, y por supuesto ponerme contenta cuando al pasar los cuerpos con pene no saben que decirme.
No me considero una diosa, pero se que impongo presencia, justamente ese día me sentía linda, y un cuerpo grande como el mío arriba de unos tacos llama la atención, aunque se que mi mayor atractivo es mi cara, mezcla de nena buena y mujer experimentada, con boca carnosa y ojos de bambi (mejor de los piropos que escucharon mis odios dicho por un niño). Al caminar una se mueve y mueve todo lo que lo rodea y en unos de los pasos siento una mano en mi brazo, es alguien que me para y me invita a tomar algo, suelo ser simpática en esos casos, le sonrío lo miro fijo pero le respondo que estoy con un amigo y sigo mi camino. al llegar de donde me fui me siento al lado de mi amigo y la conclusión que saco es que me miro mas de uno, y que si nos falta la plata y tengo ganas de seguir tomando podré hacerlo al menos esa noche.
Parece que nos vamos a dormir pero a lo lejos veo el contorno de un cuerpo, alto parece, pero lo que mas me llama la atención son dos hombros bien puestos de caída recta, anchos, a mi gusto hermosos, imagino que tiene buenos brazos, pero no puedo ver mas mis ojos no me lo permiten, tengo una corta visión pero los anteojos los uso de día se que a la noche restan. Me doy cuenta que es parte de un grupo del cual esta el que me paro para invitarme un trago y la cosa va tomando un color, ahora ya no solo sabia que si me quedaba sin plata podía seguir tomando sino también que había alguien que me gustaba y no iba a ser difícil acercarme a el, su atención ya la había logrado era cuestión de minutos. Decidimos quedarnos pero nos movemos del lugar, acepte la invitación de aquel sujeto y me encontraba a unos pocos centímetros de lo que quería, ya le había visto la cara sabia su nombre (aunque no lo recordaba) y lo que me imagina que no era de el lugar, estaba de paseo. No solo podía tomar, me gustaba, era alto sus hombros eran mas lindos que de lejos también sabia que esa noche iba a conocer a alguien y por estar de vacaciones me iba a divertir sin gastar muchas energías y tiempo. El plan perfecto: corto, bueno y eficaz. No tarde mas de un par de minutos de deshacerme del primer sujeto, no era de mi agrado y tal vez con mucho esfuerzo y trabajo cuando tenga cincuenta año aprenda a hablarle a una mujer, o al menos a una como yo. Todo seguía su camino y sin mas ya estaba sentada junto al hermoso par de hombros, no era el ser mas lindo que vi en mi vida, pero tenia una tranquilidad y una masculinidad que me atraía y mucho, promedio 35 años divorciado ya se había reproducido, la idea de que tenga un hijo me excitaba, lo veía mas hombre, y así comenzó la noche el al lado mío yo al lado de el hablando de nuestras vidas y cosas. En esos casos me relajo, no trato de hacer ni demostrar nada, me dejo llevar y así fue como nos conocimos, y un punto más para mí, sabía que no me había equivocado.
Al parecer todo terminaba ahí, sinceramente creía que si, no había salido de guerra ni siquiera recordaba si estaba depilada, era mejor un lindo beso y cada cual a su casa, pero claro el muchacho tenia los días contados y no iba a dejar ir a un bombón a dormir antes de que terminaran sus vacaciones. Y así fue como decidimos ir mi amigo el muchacho y yo a bailar a un lugar que no conocía, pero que al minuto de entrar ya me había gustado. Para ese momento ya sabia perfectamente su nombre, ya había tocado sus hombros, lo veía cada vez mas lindo y mas hombre, mi amigo enseguida encontró compañía y a nosotros no nos costo mucho entrelazarnos y besarnos como novios enamorados, bailamos un poco de todo pero guardo esos últimos tres lentos en mi memoria, hacia mas de quince anos que no bailaba ese ritmo y la verdad me gusto y mucho, no era fácil para mi encontrar un hombre que me pase en altura y que sus brazos envuelvan mi cintura, por unos minutos sentí que me abrazaba que le gustaba mucho, sentí su cariño su protección. Las luces se prendieron y parecía todo indicar que terminaríamos en mi casa en vano quise convérsenlo de que lo dejemos para otro día, pero claro para el no lo había. Si bien mi casa era un desastre de desordenada por un lado no me gustaba mucho que un hombre extraño viera esa parte de mi pero por otro me relajaba que después de esto no lo vería mas eso me si que me relajaba y en muchos aspectos. Era tarde pero las cosas pasaron igual no costo nada meternos entre las sabanas desnudos y comenzar a besarnos como locos, su cuerpo era armonioso el tamaño de su pene aceptable, la dulzura con la cual me había besado toda la noche de a poco se iba evaporando, estaba en una posición de observadora como de contemplación, por eso tal vez parecía como desconectada, de igual manera no fue impedimento para lograr los muchos orgasmos que tuve con el, gracias a el. Tal vez lo había decepcionado pero insisto, al saber que nunca mas lo vería eso no me importaba, por supuesto que no dormí nada y por un momento me molesto que se quedara en mi cama, para mi ya todo había terminado, pero el seguía abrazándome me levante un par de veces y al final deje que todo fluya al otro día era domingo y las cosas iban a ser diferentes. Y así fue como tuve mi revancha, y en una mañana iluminada nuestros cuerpos se juntaron otra vez ahora si yo creo que al menos un tiempo me recordara como una mujer que sabe que hacer con un hombre al menos en esas situaciones. Nos despedimos y para sorpresa mía solo por unas horas, yo me iba a almorzar con mi abuelo pero ni bien terminara lo pasaría a buscar para recorrer un poco la ciudad y llevarlo a unos de los lugares que mas me gusta, un lago que a mi modo de ver es unos de los lugares mas lindo y mágicos que puede contemplar alguna vez.
El almuerzo paso rápido y entre bocado y bocado no puedo negarlo mis pensamientos se habían quedado con el, en un corto tiempo ya estábamos los dos en el auto paseando por el parque, mirando montañas contemplando el paisaje, entre besos dulces y caricias suaves cualquiera que nos veía no se imaginaba otra que cosa que éramos dos novios enamorados, lo que nadie sospechaba era que nos habíamos conocido la noche anterior. Tomamos mates y conversamos ya cada uno sabía mas del otro, por ese motivo hubo silencios respetables y suspiros entendibles, no éramos más que dos personas que se necesitaban. La tarde transcurrió de manera hermosa y con beso le desee buen viaje, el me contesto de manera casual, sabia perfectamente que me volvería a ver. Y así fue como al otro y dentro de mi trabajo me llega una visita, todo fue muy relajado y al terminar mi horario nos encontramos para seguirnos besando ahora si era la despedida aunque sabia que algo mas quedaba, y fue a la otra mañana tirados en la cama tomando mate donde nos despedimos, use mi boca de manera increíble y toque esos hombros que tanto me habían gustado la primera vez.
Fue un: ¡chau linda! Las ultimas palabras y un deseo de que todo siga bien lo que el me dijo, yo sinceramente quise que este bien que tenga un viaje y que sea feliz. Algún que otro mail nos cruzaremos pero la vida de cada uno nos terminara de alejar. Algún día se enamorara o no, tiene todas las chancees de encontrar alguien que lo ame lo respete lo entienda y el tiene las mismas de hacerlo. Me uso, yo lo use a el, nos usamos porque los dos queríamos eso, porque los dos elegimos eso, quedara en mi hasta que termine de escribir esto o hasta que mis labios toquen otra boca, quedara en mi hasta que pase el tiempo.
Y la pregunta que siempre esta ¿No te sentís vacía? ¡¿Vacía?! ¿Por qué? Si no le di nada…
martes, 16 de septiembre de 2008
sábado, 13 de septiembre de 2008
RESPIRO
Si nos quedamos en el pozo nos hundimos, si no vivimos no sufrimos. Es un arte hacer de lo malo algo bueno, o por lo menos intentarlo. No va a ser ni la primera ni última piedra en mi camino, y parecen frases hechas, pero a mí al menos me sirvieron.
¿Si el destino esta escrito? No se que decirles. No fue ni lo peor ni lo mejor, pero fue mío, me paso a mí.
No iba a detenerme, mis lagrimas las usaría para otras cosas, por eso hoy lo escribo porque quiero que lo sepan, a mas de veinte años estoy contenta de haber vivido, a mi modo, a mi manera. Nunca más nadie me obligo a nada, y siempre hice lo que quise, fui, soy y seré libre, hoy más que nunca. Podemos empezar mal pero todo cambia y ¡de que manera!
Me enamore, deje y me volví a enamorar, y así muchas veces como cualquier mujer, como cualquiera de ustedes.Ahora empiezan mis historias, hoy les cuento mi vida, soy Margot me presento aquí estoy
¿Si el destino esta escrito? No se que decirles. No fue ni lo peor ni lo mejor, pero fue mío, me paso a mí.
No iba a detenerme, mis lagrimas las usaría para otras cosas, por eso hoy lo escribo porque quiero que lo sepan, a mas de veinte años estoy contenta de haber vivido, a mi modo, a mi manera. Nunca más nadie me obligo a nada, y siempre hice lo que quise, fui, soy y seré libre, hoy más que nunca. Podemos empezar mal pero todo cambia y ¡de que manera!
Me enamore, deje y me volví a enamorar, y así muchas veces como cualquier mujer, como cualquiera de ustedes.Ahora empiezan mis historias, hoy les cuento mi vida, soy Margot me presento aquí estoy
PRESENTACION Y ALGO MAS...
Soy mujer, madre, amiga, hija, hermana y algunas otras cosas más, pero por sobre todo nací con vagina biológicamente mujer, físicamente bella, me toco serlo, pero con el tiempo lo elegí, lo asumí, y aquí estoy contando mi historia.
Estaba en segundo año del secundario, en la hora de biología, que irónico, muy bien no me sentía algo me estaba pasando, entre mis flacas piernas pude sentir algo húmedo, me estaba como haciendo pis, me sentía mojada. Llegue a mi casa un tiempo después y lo primero que hice fue ir al baño, no podía creer lo que veía pero sabia que en algún momento pasaría, mi bombacha estaba manchada de sangre, de una sangre asquerosa, pero ahí estaba como burlándose de mi esa mancha que marcaría mi vida, la que me indicaba que algo había terminado y que empezaba otra cosa, adiós a la piba machona que jugaba luchas con mis hermanos, adiós a la libertad de revolear mis piernas sin que se me escapara nada, ahora la preocupación estaba entre vivir sin que se manche el pantalón y que esos dolores de mierda me dejaran vivir. Grite por dentro lo sentí, me dieron ganas de llorar, pero llame a mi mama le di la noticia, no me acuerdo de su cara pero supongo que también se lo esperaba, me dio las indicaciones correspondientes y me presento a las venditas toallitas que mas tarde las reemplazaría por los venditos y amados tampones.
Señorita al fin, o al principio diría, ¿era señorita? Quien me lo decía, me di cuenta con el tiempo que a veces el cuerpo esta listo y uno no. Ya ni me acuerdo como sigue… las tetas que te crecen, no mucho en mi caso, los pelos y el olor a chivo terrible que no se tapa con nada que se va con el tiempo. Y la vida continuaba y llega un momento que no te acuerdas más de cuando no sangrabas. Sabía porque las mujeres sangrábamos, y todavía no me habían lastimado, a decir verdad sí ya lo habían hecho hacia poco me había dado cuenta.
Fue antes de todo esto, tal vez unos un par de años nada mas, en una noche de las tantas que lloraba sin parar, se había muerto mi perro, se llamaba Pity, pero se había muerto cuando tenia cinco y yo ya tenia doce, demasiado tiempo, muchas lagrimas y una excusa que ya no me servia. Lloraba porque tenia miedo me sentía muy mal algo terrible me había pasado y solo yo lo sabia y había llegado el momento de contarlo. Mi papá en ese momento trabaja de noche y mi mama estaba sola en su habitación sabia que era el momento indicado, me levante de mi cama y fui hasta su habitación, no paraba de llorar. Y ahí estaba sentada en frente de mi mamá que no paraba de preguntarme que me había pasado.
Un hombre me toco mamá, no se si fueron esas las palabras, pero le contaba que hace tiempo y por un tiempo un conocido de mi familia me había tocado mi cuerpo muchas veces, me obligaba a besarlo a tocarlo, y que había llegado el momento de decirlo. No fue muy largo mi relato porque mi madre también lloraba, me preguntaba si me habían violado pero yo le decía que no, me tocaba mi cola, me besaba nada mas, le decía. Pero yo sabia y tal vez ella también que me guardaba muchas cosas. No me habían violado, si cuando hablamos de eso solo cuenta la penetración del inmundo pene de ese sorete en mis genitales, pero si violó mi infancia, mi cuerpo, mi cabeza, había violado mi vida. El tiempo paso y el tema nunca mas se toco, solo yo y con el paso del tiempo me di cuenta que no había tenido la culpa, que tuve la mala suerte de que un enfermo se cruzara en mi vida, pero también yo y nadie mas que yo sentí la soledad y el desamparo, la falta de acompañamiento y el silencio de la vergüenza. Que no había sido yo el que lo había dejado entrar en mi casa, se sentara a mi mesa, y se haga llamar el “tío” de los chicos en mi familia. Había gente adulta responsable, ellos eran mis padres, los que no miraron, los que callaron, los que no se si alguna vez me creyeron.
Y fue ahí en ese momento, donde tendría que haber estado jugando con las muñecas que me di cuenta que lo que me esperaba iba a ser durísimo, que iba hacerlo sola y que nada ni nadie me iba a ayudar, era la mismísima vida que me había tocado.
Estaba en segundo año del secundario, en la hora de biología, que irónico, muy bien no me sentía algo me estaba pasando, entre mis flacas piernas pude sentir algo húmedo, me estaba como haciendo pis, me sentía mojada. Llegue a mi casa un tiempo después y lo primero que hice fue ir al baño, no podía creer lo que veía pero sabia que en algún momento pasaría, mi bombacha estaba manchada de sangre, de una sangre asquerosa, pero ahí estaba como burlándose de mi esa mancha que marcaría mi vida, la que me indicaba que algo había terminado y que empezaba otra cosa, adiós a la piba machona que jugaba luchas con mis hermanos, adiós a la libertad de revolear mis piernas sin que se me escapara nada, ahora la preocupación estaba entre vivir sin que se manche el pantalón y que esos dolores de mierda me dejaran vivir. Grite por dentro lo sentí, me dieron ganas de llorar, pero llame a mi mama le di la noticia, no me acuerdo de su cara pero supongo que también se lo esperaba, me dio las indicaciones correspondientes y me presento a las venditas toallitas que mas tarde las reemplazaría por los venditos y amados tampones.
Señorita al fin, o al principio diría, ¿era señorita? Quien me lo decía, me di cuenta con el tiempo que a veces el cuerpo esta listo y uno no. Ya ni me acuerdo como sigue… las tetas que te crecen, no mucho en mi caso, los pelos y el olor a chivo terrible que no se tapa con nada que se va con el tiempo. Y la vida continuaba y llega un momento que no te acuerdas más de cuando no sangrabas. Sabía porque las mujeres sangrábamos, y todavía no me habían lastimado, a decir verdad sí ya lo habían hecho hacia poco me había dado cuenta.
Fue antes de todo esto, tal vez unos un par de años nada mas, en una noche de las tantas que lloraba sin parar, se había muerto mi perro, se llamaba Pity, pero se había muerto cuando tenia cinco y yo ya tenia doce, demasiado tiempo, muchas lagrimas y una excusa que ya no me servia. Lloraba porque tenia miedo me sentía muy mal algo terrible me había pasado y solo yo lo sabia y había llegado el momento de contarlo. Mi papá en ese momento trabaja de noche y mi mama estaba sola en su habitación sabia que era el momento indicado, me levante de mi cama y fui hasta su habitación, no paraba de llorar. Y ahí estaba sentada en frente de mi mamá que no paraba de preguntarme que me había pasado.
Un hombre me toco mamá, no se si fueron esas las palabras, pero le contaba que hace tiempo y por un tiempo un conocido de mi familia me había tocado mi cuerpo muchas veces, me obligaba a besarlo a tocarlo, y que había llegado el momento de decirlo. No fue muy largo mi relato porque mi madre también lloraba, me preguntaba si me habían violado pero yo le decía que no, me tocaba mi cola, me besaba nada mas, le decía. Pero yo sabia y tal vez ella también que me guardaba muchas cosas. No me habían violado, si cuando hablamos de eso solo cuenta la penetración del inmundo pene de ese sorete en mis genitales, pero si violó mi infancia, mi cuerpo, mi cabeza, había violado mi vida. El tiempo paso y el tema nunca mas se toco, solo yo y con el paso del tiempo me di cuenta que no había tenido la culpa, que tuve la mala suerte de que un enfermo se cruzara en mi vida, pero también yo y nadie mas que yo sentí la soledad y el desamparo, la falta de acompañamiento y el silencio de la vergüenza. Que no había sido yo el que lo había dejado entrar en mi casa, se sentara a mi mesa, y se haga llamar el “tío” de los chicos en mi familia. Había gente adulta responsable, ellos eran mis padres, los que no miraron, los que callaron, los que no se si alguna vez me creyeron.
Y fue ahí en ese momento, donde tendría que haber estado jugando con las muñecas que me di cuenta que lo que me esperaba iba a ser durísimo, que iba hacerlo sola y que nada ni nadie me iba a ayudar, era la mismísima vida que me había tocado.
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